A los quince años, Marilyn Miles recuerda su vida en un internado para señoritas en Indiana, su difícil convivencia con Leslie y el primer pastel que horneó guiada por Sister Ann.
Una reflexión sobre tradición, cambio y un cheesecake que conserva su alma, pero se atreve a presentarse de otra manera. Doña Severina decía que los clásicos no se tocaban… hasta que la curiosidad le ganó tantito.
Cartas, pensamientos, recetas y memorias desde mi cocina, mi mesa y mi vida. Mi rincón para compartir lo que me inspira, lo que aprendo y lo que también se cocina por dentro.